jueves, 19 de febrero de 2009

Miguel Hernández


En las vísperas de la Guerra civil española vamos a encontrar un poeta que nos ofrece una visión reivindicativa y revolucionaria del olivo.


Sonreír con la alegre tristeza del olivo,
Esperar, no cansarse de esperar la alegría.
Sonriamos, doremos la luz de cada día
En esta alegre y triste vanidad de estar vivo.

Con estos versos alejandrinos comienza un hermoso poema de Miguel Hernández, en el que el olivo debía significar para él “ánimo inmutable contra la fortuna adversa”, la cual le acompañó, desgraciadamente, hasta su muerte prematura.
El poeta fue destinado al comisariado de guerra en Jaén, durante la Guerra Civil española. Allí funda y dirige una revista “ Frente Sur”donde publicó artículos y poemas, entre los que se encuentra “Aceituneros”, escrito en bellísimas y estremecedoras cuartetas. Es una oda de tema social en el que el poeta va a ser el despertador de las conciencias de los hombres del campo y, posteriormente, de la naciente conciencia andaluza.
De todos es conocido este poema, cuyos versos, largo tiempo censurados, los conocimos y amamos los que escuchábamos los discos de Paco Ibáñez, antes y durante la transición democrática. Más tarde, el grupo Jarcha lo popularizó en hermosas coplillas en un disco titulado “Andalucía vive”.
Analizaremos algunas estrofas dado lo extenso del poema.


Andaluces de Jaén,
Aceituneros altivos,
Decidme en el alma: ¿quién
Quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
Ni el dinero ni el señor,
Sino la tierra callada,
El trabajo y el sudor.

Unidos al agua pura
Y a los planetas unidos,
Los tres dieron la hermosura
De los troncos retorcidos.


En estos versos, de extraordinaria belleza plástica, encontramos la visión integradora de la tierra y el hombre en armonía con el universo, y, sobre todo, la
dialéctica explotador y explotado.

Levántate, olivo cano,
Dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
Poderosa de cimiento.

Esta estrofa estuvo posiblemente censurada, porque no figura en la discografía de los autores citados anteriormente. La fuerza de sus versos reside en el grito de esas manos reivindicando justicia.


No la del terrateniente
Que os sepultó en la pobreza,
Que os pisoteó en la frente,
Que os redujo la cabeza.

Jaén, levántate brava
Sobre tus piedras lunares,
No vayas a ser esclava
Con todos tus olivares.

Miguel Hernández utiliza el verso” os redujo la cabeza”como metáfora de sumirlos en la ignorancia, y termina con esta estrofa “Jaén, levántate brava”, animando a los hombres de Jaén a la lucha por la defensa de lo que es suyo, porque hombres y tierra son lo mismo.

4 comentarios:

Mercedes dijo...

Hola, Lola. Estos versos me han sacado una estrofilla; ya ves..., yo haciendo de poeta, je, je:
"Por el camino de luna
viene la noche cantando
unos versos de aceituna
con triste sabor amargo..."

Besos de aprendiz de poeta.

Ave Mundi Luminar dijo...

Picoteando aquí y allá en tu blog creo que es de esos en los que perderse con gusto cuando uno siente ganas por cotillear en los entresijos de la poesía. (Campo en el que dicho sea de paso son un analfabeto absoluto - casi como en el resto de campos-).

Es una estupenda casualidad (o no), que en estos días de ERE´s, despidos, y crisis, recuperes el canto de Miguel Hernandez a lo que yo considero la dignidad del trabajo y con el de la vida del trabajado... imagino que tiene muchas lecturas, sin embargo, a mi me ha dado por esa interpretación... (ya se que nadie me ha preguntado por ella) :)

El caso es que en ocasiones, me suele pasar con la poesía que, de forma inevitable, y tal vez por tener su origen en esa especie de limbo de la metáfora; suele ser fuente de inspiración para prosas menos literarias pero sin duda más personales... Tal vez uno de mis próximos textos, esté basado en esos aceituneros altivos....

Saludos.

Lola dijo...

Quizás la poesía vuelva a ser un arma de futuro como dijo Gabriel Celaya. Os dedico estos versos del poeta:

Maldigo la poesía concebida como un lujo cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido,
partido hasta mancharse.

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Lola, te econtré y te pille, ya te tengo agregada a mi agenda de visitas.

Ahora mismo tengo Miguel Hernandez encima de cabeza, espero y te digo uno de mis poemas favoritos:

"La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla
hielo negro y escarcha
grande y redonda"

DE Nanas a la cebolla.

Un beso,
JUanma