sábado, 4 de abril de 2009

sábado literario ¿Quién está en la jaula?


Los gorriones son libres

Cada mañana se arremolinan en el balcón esperando su ración de alpiste y arroz. Cuando me demoro, picotean en el cristal reclamando su comida.
Los voy conociendo ya: a los machos y a las hembras; A las nuevas crías, aún temerosas; a los más osados que se atreven con la compañía de las palomas y a los pocos que sobrevivieron a los rigores del invierno.
Los adoro y sufro por ellos cuando me ausento. Suelen dormir en uno de los árboles que hay frente a mi casa. Los llamo y acuden en bandadas.
Un día mi asistenta los contemplaba conmigo tras el cristal del salón. Disfrutaba con su ir y venir, equilibrándose con sus alitas. Entonces me dijo esto: Los gorriones nos están viendo dentro de la jaula. Nunca se me había ocurrido. ¿ Y si ellos también nos vieran presos?

14 comentarios:

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Lola, por fin lo pones bien. Bien, así mejor ya que todo el mundo puede comentarte y ver que has colocado una entrada actualizandose,

Me ha gustado la idea de los gorriones, es cierto que quizás nos vean presos, lo peor es que somos presos voluntarios.

Un beso,
Juanma

Ardilla Roja dijo...

Hola Lola :)

Ya lo leí anoche y no pude comentarlo. Me parece un relato lleno de ternura y encantador. Ciertamente a través de los barrotes de la reja pueden ver a los humanos enjaulados.

tag dijo...

Yo tambien te habia leido esta mañana y no veia por donde podia entrar a comentar.
Me ha gustado tu relato, porque yo tengo en mi balcón palomas, incluso han puesto huevos en las macetas y han salido pichones.
Y cuando he leido tu relato, he pensado lo mismo, ellas son libres y nosotros en la jaula.
Besos

Any dijo...

Nunca lo había pensado asi; puede ser que ellos lo vean de esa forma si ...
Yo tengo siempre alguna que otra paloma que pasa por mi balcón y una vez tuve una familia entera la mamá, el papá y 2 palomitas. Se fueron cuando aprendieron a volar, todavía los recuerdo.
Hermoso texto.
abrazos

Teresa Cameselle dijo...

Sí, una historia para meditar muchas cosas, y es que hay muchas clases de prisiones, incluso voluntarias.

Felisa Moreno dijo...

Es una historia preciosa, llena de ternura y con una reflexión final inquietante, nosotros nos fabricamos nuestras propias jaulas, aunque sean doradas.

Un beso, compi.

Mimí dijo...

¡Qué bueno!
Qué observadora!
Aquí están ahora mismo como cotorras, enfrente de mi mesa, sólo nos separa el cristal.
No tengo muy claro quién mira con más curiosidad...
Desde los mares de Extremadura, un abrazo.

mar dijo...

Muy buena forma de verlo, sería interesante saber que es lo que piensan de nosotros por enjaularnos conscientemente
Un abrazo de Mar

Nyma dijo...

Quizás si nos vieran presos, no entenderían el hecho de esa jaula y nos liberarían en concepto a lo que ellos reconocen como vida, la auténtica, sin barrotes ni retensiones, vuelo de sinceridad.

Besos.
Nyma.

Lola dijo...

Lo que me estaba perdiendo al no poder leer vuestros comentarios. Menos mal que me advertísteis de mi error bloguero.
Gracias por vuestros cariñosos comentarios.
Un abrazo, Lola

Lola dijo...

Lo que me estaba perdiendo al no poder leer vuestros comentarios. Menos mal que me advertísteis de mi error bloguero.
Gracias por vuestros cariñosos comentarios.
Un abrazo, Lola

Lola dijo...

Lo que me estaba perdiendo al no poder leer vuestros comentarios. Menos mal que me advertísteis de mi error bloguero.
Gracias por vuestros cariñosos comentarios.
Un abrazo, Lola

El Desván de la Memoria dijo...

¡Ay, Lola, si los animales y los vegetales (que han abundado en los relatos del sábado) pudieran hablar y decir lo que piensan de los humanos...
Y bueno, los propios humanos también tenemos mucho que decir de nosotros mismos como especie.
Un abrazo,
Ramón

Juan Manuel Rodríguez de Sousa dijo...

Lola se ha multiplicado por tres, jajaja.