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domingo, 4 de octubre de 2009

Hipatia de Alejandría


Hipatia de Alejandría

Hipatia de Alejandría fue una filósofa y maestra neoplatónica, que destacó en Matemáticas y Astronomía; perteneció a la Escuela filosófica de Alejandría a comienzos del siglo V. Fue una mujer de preclara inteligencia y espíritu libre, que en la Alejandría del siglo IV representa una de las cumbres de la cultura greco-romana. Por su agudo intelecto, vastos conocimientos, dotes de magisterio y carisma personal, brilló entre los sabios de la época. Hipatia, "la más grande", es un personaje de la historia del conocimiento que no pasó inadvertido para nadie. Su figura toma tintes trágicos por lo cruel de su muerte, testimonio de adónde puede llevar el fanatismo. Voltaire, entre otros, así lo destacó.



Alejandría en el siglo IV


Egipto era una provincia romana y continuó siéndolo hasta la llegada de los árabes en el siglo VII. En el año 312, el emperador Constantino se había convertido al cristianismo. Al año siguiente, en el 313, fue el Edicto de Milán por el cual se estableció la paz religiosa y la libertad de cultos. En el año 330, Constantino trasladó la capital del imperio a Bizancio, que pasaría a llamarse Constantinopla. En los últimos años del siglo IV Roma se dividió en dos partes, Imperio de Occidente e Imperio de Oriente. Egipto fue incorporado al Imperio de Occidente y en estos años vive el ocaso de su Historia Antigua.


Biografía



Hipatia nació en Alejandría a mediados del siglo IV, algunas referencias dicen que en el 370 y otras que en el 355. Teón, su padre, era un célebre matemático y astrónomo, muy querido y apreciado por sus contemporáneos, que seguramente trabajaba y daba clases en la biblioteca del momento, es decir en la biblioteca que en algún momento sustituyó a la Biblioteca de Alejandría, desaparecida en el incendio del año 48 adC. Teón fue un sabio que no guardó los conocimientos de la ciencia para sí y sus discípulos sino que hizo partícipe de ellos a su propia hija, algo verdaderamente insólito en el siglo IV. Hypatia por su parte era una mujer inteligente y abierta a todo el saber que su padre quisiera volcar sobre ella y así fue cómo se educó en un ambiente académico y culto. En efecto, Teón le transmitió su conocimiento sobre las Matemáticas y la Astronomía además de la pasión por la búsqueda de lo desconocido. Los historiadores han llegado a asegurar que incluso superó al padre, y que muchos de los escritos conservados que se suponen de Teón son en realidad de la hija.

Aprendió también sobre la historia de las diferentes religiones que se conocían en aquel entonces, sobre oratoria, sobre el pensamiento de los filósofos y sobre los principios de la enseñanza. También se interesaba por la mecánica y ponía en práctica la tecnología. Se sabe que inventó un aparato para destilar el agua, un hidrómetro graduado para medir la densidad de los líquidos y un artefacto para medir el nivel del agua.

Viajó a Atenas y a Roma siempre con el mismo afán de aprender y de enseñar.

La casa de Hypatia se convirtió en un lugar de enseñanza donde acudían estudiantes de todas partes del mundo conocido, atraídos por su fama. Uno de sus alumnos fue Sinesio de Cirene, obispo de Ptolemaida (en Fenicia), rico y con mucho poder. Este personaje dejó escrita mucha información sobre Hypatia, su maestra. Por medio de él pueden llegar a conocerse los libros que ella escribió para la enseñanza, aunque ninguno ha llegado a nuestros días. Otro alumno llamado Hesiquio el Hebreo escribió unas obras que se conservan, en las que también hace una descripción sobre las actividades de Hypatia y asegura que los magistrados acudían a ella para consultarle sobre asuntos de la administración. Dice también que fue una persona muy influyente en el aspecto político.


Muerte de Hypatia



Hypatia era pagana y le tocó vivir en tiempos duros para el paganismo. Su situación llegó a ser muy peligrosa en aquella ciudad que se iba haciendo cada vez más cristiana y cuyo cristianismo iba derivando en el fanatismo. Los filósofos neoplatónicos como Hypatia no eran bien vistos y pronto se vieron cruelmente perseguidos. Algunos se convirtieron al cristianismo, pero Hypatia no consintió en ello a pesar del miedo y de los consejos de su amigos como el caso de Orestes, prefecto romano y alumno suyo, que no consiguió nada a pesar de sus ruegos. Hypatia resultó ser para sus enemigos, no una mujer científica sino una bruja peligrosa.

En el año 412 el obispo Cirilo de Alejandría fue nombrado (para sustituir a su tío Teófilo), patriarca, un título de dignidad eclesiástica que sólo se usaba en Alejandría, Constantinopla y Jerusalén, que equivalía casi al del papa de Roma. Cirilo (elevado siglos más tarde a los altares) era un católico exaltado que no consentía ninguna clase de paganismo ni de herejía y que luchó toda su vida defendiendo la ortodoxia de la Iglesia y combatiendo el nestorianismo. Algunos historiadores creen que Cirilo fue el principal responsable de la muerte de Hypatia, aunque no exista documentación directa que lo acredite.

La tradición dice que Cirilo era enemigo de esta mujer científica, a la que temía y admiraba a la vez. Pero siguiendo el pensamiento general de la época, no le era posible comprender ni tampoco consentir que una mujer se dedicase a la Ciencia y menos aún a esa clase de ciencia que difícilmente podían comprender las personas que no eran eruditas en el tema. Por lo tanto es posible que creara un clima y un ambiente de odio y fanatismo hacia ella, tachándola de hechicera y bruja pagana. En el mes de marzo del año 415, Hypatia fue asesinada de la manera más cruel por un grupo de monjes fanáticos de la iglesia de San Cirilo de Jerusalén. Los hechos están recogidos por un obispo de Egipto del siglo VII llamado Juan de Nikio. En sus escritos justifica la masacre que se hizo en aquel año contra los judíos de Alejandría y también la muerte de Hypatia. Cuenta cómo un grupo de cristianos atolondrados, impetuosos y violentos, seguidores de un lector llamado Pedro fueron en su busca , la golpearon, la desnudaron y la arrastraron por toda la ciudad hasta llegar a un templo llamado Cesareo; allí continuaron con la tortura cortando su piel y su cuerpo con caracolas afiladas, hasta que murió; a continuación descuartizaron su cuerpo y lo llevaron a un lugar llamado Cinaron y allí finalmente lo quemaron. De esta manera creyeron dar muerte a lo que ellos llamaban idolatría y herejía.

Orestes, el prefecto romano amigo y alumno de Hypatia informó de los hechos y pidió a Roma una investigación. Pero por "falta de testigos", se fue retrasando, hasta que llegó un momento en que el propio Cirilo aseguró que Hypatia estaba viva y que habitaba en la ciudad de Atenas. Orestes tuvo que huir de Alejandría y abandonar su cargo.

A partir de la muerte de Hypatia se terminó la enseñanza del pensamiento de Platón no sólo en Alejandría sino en el resto del Imperio. El interés por las ciencias fue debilitándose y la Historia entró en el oscurantismo. Pudo sobrevivir en Bizancio y poco después empezó de nuevo a florecer en el mundo árabe musulmán.



Amenábar y su nueva pelicula : Agora


Este joven y gran director nos resucita a Hipatía en una película que ha sido rodada en Malta con un presupuesto de 50 millones de euros. Un difícil reto para Amenábar. Esperemos que nos deleite de nuevo.
Si quieres ver el video de la peli, pincha en el enlace abajo.
http://www.youtube.com/watch?v=040tAa0EQq4

martes, 14 de abril de 2009

Mujeres en la historia


Elisabeth Louise Vigée-Le Brun (1755-1842)

Pintora romántica neoclásica, nació en París, Francia. A los 12 años recibió clases de dibujo en el taller de su padre. Sin embargo esta artista es considerada autodidacta. Contemporánea de pre-impresionistas como Lefèvre, Ingres, Corot y Delacroix, Vigée le Brun pinta de forma profesional desde los 16 años. A los 23 retrató a María Antonieta en Versalles ⎯realizó más de 30 retratos para ella.

Visita los Países Bajos donde toma contacto con la pintura holandesa de Rembrandt, que será decisivo para proseguir la búsqueda de un estilo propio.

Admitida en la Academia Francesa, Vigée le Brun pintó el retrato de personajes de la nobleza a lo largo de cinco años.

En 1789, después de la detención de la familia real durante la Revolución francesa, Vigée Lebrun huyó de Francia y vivió y trabajó algunos años en Italia, Austria y Rusia, donde su experiencia en tratar con clientes de la aristocracia le resultó útil. En Roma sus pinturas fueron acogidas con gran aclamación y fue recibida en la Academia di San Luca. En Rusia pintó a numerosos miembros de la familia de Catalina la Grande. Durante su estancia Vigée Lebrun fue hecha miembro de la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo.

Durante su larga carrera de 70 años, Vigée le Brun es reconocida en toda Europa como gran artista. Su obra es extensa y de gran calidad, cosa que la situa hasta hoy, entre las mejores del mundo en la pintura de retratos. Su estilo realista neoclásico incorpora, de forma singular, el Flamenco, el manierismo y el romanticismo. Dejó tras de sí 660 retratos y 200 paisajes.

Nota: No aparece en los libros de arte españoles en los que estudié. ¿Porqué será?